Donde no hay nada, todo puede ocurrir.
Este es el punto de partida del nuevo proyecto de Jesús Benzal, una exploración coreográfica para ocho intérpretes que se sitúa entre cuerpo, espacio y tiempo suspendido, tomando como base conceptual la percepción del vacío, no como ausencia, sino como una posibilidad de construcción artística, un lugar donde ser cuerpo y reflexión del constante cambio.
Creer en crear.
Crear y destruir.
Hablar de vacío implica inevitablemente rozar la idea de la nada y de cómo ésta, antónima del ser, no es factible para nuestro cerebro, puesto que cuando la pensamos, paradójicamente, ya estamos dándole una substancia determinada. Nada y vacío, aluden a aquello que existe y que está presente aunque no pueda o quiera verse.
La coreografía, inspirada metafóricamente en el ojo del huracán, propone un análisis de ese momento aparentemente inmovil, pero en el que, en realidad, todo está a punto de suceder. El territorio que habita es el de unos personajes que son atravesados por distintas trayectorias que los reconducen hacia sí mismos, hacia su propio significado. Todos se encuentran en una delgada línea entre la sensación de poseer algo y de inmediato poder perderlo, en una sensación de quietud antes de volver al caos.