Frágiles sumerge al público en un caos alegremente controlado.
Tres acróbatas, manipuladores de objetos, nos envuelven de elegancia en su esparcimiento de gestos inútiles a la vez que precisos en un mundo desconocido pero cercano. En un espacio donde los límites están por explorar. Un acto de inutilidad. Una defensa del ser no productivo que allana el camino hacia un ser más libre.
Circo en bruto, indisciplinado, humano, vibrante, inesperado y lleno de tensión que calmará el pulso a través de una relación de complicidad y juego.